4.  EL GENERAL PALAFOX Y LA INSURRECCIÓN
MENÚ DE LA WEB   El 24 de mayo, el pueblo amotinado, se dirige a la Capitanía General queriendo ver a Guillelmi, y con su permiso coger las armas del castillo de la Aljafería. En ese momento contaba con 25.000 fusiles, cañones y munición proveniente casi todo de la guerra contra la Convención Francesa. Guillelmi, al principio se opuso, pero la amenaza y el malestar era tal, que tuvo que ceder y entregar parte de este material, concretamente 5.000 fusiles que se repartieron de inmediato junto con algún cañón. Siendo posteriormente detenido y encarcelado en el mismo castillo hasta la capitulación de la ciudad el 21 de Febrero de 1809.

Parte de la población ya estaba armada, sin embargo, el resto del día y sin rumbo, los ciudadanos
se dedicaron a esperar mientras se reunía la recién creada junta suprema presidida por el general Mori, sin que esta consiguiese ver ninguna salida a la situación. El día 25 y en medio de estos acontecimientos, unos militares y algunos paisanos dieron a conocer la misión y situación de José Palafox y su llegada a Zaragoza.

Sin perder tiempo, Jorge Ibor conocido como "tío Jorge" y seguido por unos cuantos milicianos fueron en su busca a la Alfranca, invitándole a acompañarle para ser nombrado capitán general y primera cabeza de la insurrección. Cogido por sorpresa, al principio rechazó tal honor, pero ante tanta insistencia marchó con ellos a la ciudad, en la cual, fue aceptado y aclamado por los ciudadanos, que pretendían nombrarle la máxima autoridad de Aragón.
1. INTRODUCCIÓN HISTÓRICA
2. ZARAGOZA EN 1808
3. CRISIS Y DESCONCIERTO
5. EN CAMPO ABIERTO
6. PRIMER SITIO I
7. PRIMER SITIO II
8 PRIMER SITIO III
9. ENTRE DOS SITIOS
10. SEGUNDO SITIO I
11. SEGUNDO SITIO II
12. SEGUNDO SITIO III
13. SEGUNDO SITIO IV
14. CAPITULACIÓN
 
El 26 de mayo se reunió la junta. El pueblo en su enardecimiento amenazó a los magistrados si no confirmaban a Palafox capitán general. Las amenazas fueron concluyentes, el general Mori renuncia e inviste seguidamente a José Palafox. Ninguna institución de la ciudad pudo impedirlo, ese mismo día, el nuevo capitán general exige que su nombramiento sea legal, siendo ratificado por las recién creadas Cortes del Reino el 9 de Junio,(después de ser abolidas casi 200 años antes). Siendo así Palafox durante los dos asedios el líder indiscutible y primera cabeza de Aragón.

Las noticias de la proximidad de las tropas francesas, obligaron a Palafox a crear con urgencia el ejercito de Aragón. Haciéndose obligatorio el alistamiento universal de todos los aragoneses entre los 18 y 40 años, a la vez, se comenzaron a formar los Tercios de Voluntarios. Otro dato importante es la xenofobia contra el ciudadano francés residente en la ciudad, cuyo porcentaje con el resto de la población era de un 15%. Se dedicaban sobre todo al comercio.
En esos días de insurrección fueron maltratados física y moralmente por sus conciudadanos, algunas familias huyeron a lugares mas seguros. Sin embargo, 196 personas y por orden de Palafox, fueron encerradas en el castillo de la Aljafería
para su seguridad.

Entre tanto, continuaban llegando paisanos de Aragón y provincias limítrofes, para someterse a la autoridad del capitán general y contribuir en la defensa de la plaza. Esta circunstancia y con el tiempo, llegó a ser uno de los grandes problemas
en los dos asedios. La falta de provisiones para todos y el alojamiento. El intendente del ejercito Lorenzo Calvo de Rozas y por orden de Palafox, fue el encargado de administrar los auxilios, la policía y además con cargo de corregidor e intendente. Fue sin duda una de las grandes figuras en el primer asedio, como también lo fue el padre Basilio Boggiero, influyente en muchas decisiones tomadas por el nuevo capitán general.
   


Pintura ecuestre del general José de Palafox y Melci (Goya)




Retrato del Padre Boggiero
realizado a lápiz por Palafox