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 ZARAGOZA EN 1808


 
Vista exterior del templo del Pilar en 1806, tomada desde la orilla
izquierda del Ebro.


L
a capital del reino de Aragón,
con sus 55.000 habitantes estaba construida por una red de calles estrechas y sombrías, esparcida de plazuelas. Contaba con ocho puertas; Puerta Sancho, Portillo, Carmen (en la actualidad la única que permanece), Santa Engracia,  Quemada, Sol, Ángel y San Idelfonso. Sus muros o murallas eran la unión que formaban las casas con tapias y cercados en jardines y huertos. Construidos con cal y canto, tierra o ladrillos. A simple vista, la defensa de la ciudad era completamente nula, haciendo de Zaragoza una ciudad abierta.

Contaba con dieciséis conventos de monjas y veinticuatro de frailes, algunos de los cuales eran hermosas masas arquitectónicas con relevante valor artístico. Por desgracia, varios de ellos fueron destruidos durante los asedios. En la orilla izquierda del Ebro al otro lado del puente de Piedra, se situaba el Arrabal de Altabas con sus fértiles huertas y sus dos monasterios. La ciudad en sus afueras estaba rodeada de extensos campos de olivos.

Por su parte este, transcurre el río Huerva que desemboca en el Ebro. Posee unas lomas estratégicamente situadas; la de Torrero, Casablanca y Buena Vista, por cuyo pie discurre el Canal Imperial de Aragón y que fueron bien aprovechadas por los franceses para bombardear la ciudad. Su orgullo eran las dos iglesias catedrales, La Seo y El Pilar, sobre todo esta última. Contaba con dos hospitales, el de Convalecientes y Nuestra Señora de Gracia. Siendo prestigiosos y caritativos, acogiendo toda clase de enfermos e incluso dementes. Sus médicos tenían merecida fama en toda Europa. La Real Academia de Bellas Artes de San Luis promovía la industria artesanal, fomentando mano de obra cualificada. La economía de la ciudad se basaba en la agricultura, ganadería y comercio.

La ciudad publicaba gaceta y diario. Para distracción de sus ciudadanos disponía de plaza de toros y
un teatro. Era sede de la Capitanía General así como de magistrados, arzobispos, regidores, nobleza y ricos propietarios con sus lujosos palacios. La sociedad, como en el resto de España era feudal e inculta, solo una pequeña minoría era ilustrada. La Real Sociedad Económica Aragonesa de amigos del País, trataba de innovar con poco éxito, pues chocaba con el clero y los claustrales de la Universidad con su conservadurismo.

La guarnición de la plaza era escasa, la formaba un Estado Mayor con 113 jefes y oficiales.
La mayoría no residía en Zaragoza, por ser ya veteranos o estar enfermos. La tropa, estaba formada por una compañía de fusileros con 178 hombres, una partida de 383 soldados y 157 reclutas, que estaban repartidos en pueblos y puntos de la provincia. El castillo de la Aljafería estaba situado en los extramuros de la ciudad. Su recinto, guardaba el arsenal más importante de la ciudad con 25.000 fusiles y 80 piezas de artillería, la mayoría procedentes de la campaña contra la Convención Francesa.

 

 
Vista exterior de Zaragoza en 1806, tomada desde la orilla
izquierda del Ebro frente al actual barrio de La Química. 


    INICIO
1.INTRODUCCIÓN HISTÓRICA

6.EN CAMPO ABIERTO
11.SEGUNDO SITIO  I
2.  Zaragoza en 1808

7.PRIMER SITIO  I

12.SEGUNDO SITIO  II

3.MAPAS DE LA ÉPOCA

8.PRIMER SITIO  II

13.SEGUNDO SITIO  III

4.CRISIS Y DESCONCIERTO

 9.PRIMER SITIO  III

14.SEGUNDO SITIO  IV

5 .INSURRECCIÓN

10.ENTRE DOS SITIOS

15.CAPITULACIÓN